La Historia es muy rara
Alejandro Gándara
07/10/2002
Con los indígenas de aquellos parajes sucede otro tanto. Primero le dan a García Márquez el Nobel y Vargas Llosa se presenta a las presidenciales peruanas y luego aparecen mayas, incas, aztecas y toltecas por todos lados, producidos espontáneamente por los trópìcos y la naturaleza caribeña. Vistas así las cosas, las catástrofes humanitarias que produjo la conquista son resultado del famoso V Centenario que, de no haberse celebrado, habría evitado mucho dolor y mucha sangre a los unos y a los otros. La leyenda negra que inventaron los ingleses para clarear la suya -puro carbón-, qué quieren que les diga, culpa de los mismos fastos.
Esto es lo malo de las celebraciones, que andan hacia atrás y borran el curso lógico del tiempo. Son como los cumpleaños, que el día que los celebras parece el más importante de tu vida y después resulta que naciste hace mucho, pero ya no te acuerdas. A lo mejor se celebra para eso, para olvidar. De modo que efectivamente parece que marchas para atrás, a recordar algo que sucedió, y mientras vas yendo se te va olvidando a lo que ibas. Es como regresar a un sitio en el que no estuviste nunca, que es lo contrario de viajar a un sitio que no conoces. También es como si a uno que se enamora le obligasen a celebrar primero las bodas de oro y luego a declararse.
A lo mejor es que la vida es así, que lo de adelante en realidad está atrás y lo de atrás delante. Que enamorarse sólo tiene sentido cuando celebras las bodas de oro, que los indígenas son importantes cuando les aguarda un futuro de extinción, que nacer sólo merece la pena si vas a celebrar los cumpleaños.
Otra posibilidad es que cada vez que haces un cumpleaños te creas que estás naciendo y cada vez que llega el 12 de octubre te creas que estás descubriendo América. De esto no sé qué pensar, pero no me parece muy sano. Porque imaginemos que estás ahí con tu mujer celebrando el aniversario y resulta que no la conoces de nada, que estás empezando a pesar de que llevas cincuenta años con ella, que el corazón se echa a palpitar justo cuando más cansado está, y que entonces te mueres de tanto empezar. En fin, que la Historia es muy rara.