Otro país. Catedráticos
Alejandro Gándara
17/12/1995
El titular de la noticia da a entender que se trata de lo último y que los lectores no hemos reflexionado lo suficiente sobre la actualidad de ciertos gremios. De modo que estamos obligados a establecer la conexión o, por el contrario, admitir nuestra ignorancia del presente. A mí se me ha ocurrido que a lo mejor todo esto va por el lado de las enfermedades profesionales. Los catedráticos llevan 10, 20 ó 30 años viendo pasar ante sus tarimas un desfile de gente perpetuamente joven y sexualmente muy activa, mientras ellos envejecen en injusta progresión. Estaríamos ante un daño psicológico que ni la mejor de las especialidades académicas puede sublimar. Esto explicaría una súbita perversión o una catarsis ilegal de tipo libidinoso. Por otra parte, llevan diez, veinte o treinta años interpretando el papel de los más empollones de la clase, situación patológica que podría llevarles a confundir el aula con el mundo. Esto explicaría que cuando les llaman para componer un jurado con gente que a lo mejor suspendió la Física en el Bachillerato, se sientan defraudados por el sistema judicial y personalmente humillados.
Tiene que ser algo así, porque no me imagino el titular de una noticia diciendo: "Ingeniero de caminos, canales y puertos desvalija un almacén de Ketchup". Aunque cualquiera sabe. Déjenme pensar.