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Etiquetas: Columna, ABC

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Explicación del artista

Alejandro Gándara

22/3/2003

Hablando en general, a los artistas españoles comprometidos y mejor vestidos les salen las muelas cada vez que se menciona al PP. En esos momentos de rabia y dolor, son capaces de hacer cualquier cosa, incluso de decirla. Tenemos el ejemplo reciente del cineasta Almodóvar, que presume un golpe de Estado con la intuición política que atesora en sus películas y que con la misma facilidad rehúye las obligaciones en su mesa electoral. A este sujeto ya le escuché yo un pregón sobre armamentismo en la guerra de Irak que me dejó admirado. Yo diría, y sin recurrir a ejemplos tan gruesos, que se hace necesaria una reflexión para entender el asunto.

En primer lugar, y a fuer de sinceros, yo creo que el artista español odia al PP por las concepciones artístico-culturales del PP. Este partido oscila peligrosamente, en lo que a principios estéticos se refiere, entre Lina Morgan y Norma Duval, dos escuelas o tendencias que acaso sean más contradictorias de lo que parece. Lina Morgan es en sí misma la arqueología del teatro mientras Norma Duval es en sí misma la arqueología de la revista musical. Ciertamente hay un punto de unión en que ambas forman parte de la arqueología del intelecto humano. No queremos quitarle valor a la arqueología, aunque afirmamos que no es la ciencia universal. Hay más mundo del que sueñas, Horacio.

El artista comprometido y mejor vestido quizá vea demasiado estrechos los caminos de creación que le ofrece la mencionada perspectiva estética. No sólo estrechos: acaso dolorosos. Pero aun así no se explican la violencia y el delirio con que acompañan sus manifestaciones. Tiene que haber algo más.

Pues bien, después de haber estudiado un buen número de casos he llegado a la conclusión -y a ustedes la ofrezco- de que la mayoría de los artistas resentidos quisieron en algún momento de sus vidas ser funcionarios del Estado. Por razones no del todo aclaradas, este deseo genuino se frustró y esta frustración empujó a los individuos a refugiarse en el negociado de las musas. En España si no tienes un sueldo para toda la vida, te da por apañártelas con la eternidad. Por seguir con el ejemplo grueso de antes, Almodóvar trabajó en Telefónica, de donde salió punk.

El caso es que esta hipótesis explicaría la aversión de estos individuos al Estado y a sus manifestaciones extremadas, tales como declaraciones de guerra y de Hacienda. Y también explicaría su fascinación por la empresa moderna privada, como la de medios de comunicación, que representa un reto a la falta de originalidad y eficacia de la administración estatal. También explicaría su natural reluctancia a personajes que obtuvieron la gloria que ellos creyeron merecer, y que de inspectores de hacienda, subdirecciones y registros de la propiedad alcanzaron la notoriedad de ministros. Y que para colmo les recuerdan a sus antiguos jefes, que les amargaron. Ya ves.

© 2008 Alejandro Gándara

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