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Etiquetas: Columna, ABC

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Más de lo mismo

Alejandro Gándara

09/12/2003

A pesar de lo que digan, no vivimos en las antípodas de Australia, sino en las antípodas del país de Nunca más, o sea, y para centrar la cuestión, en el país de Más de lo mismo. Coja usted una tacita de caldo, que aquí se la convertimos en barreño. Resulta que le ha tocado el turno a la reforma de la Constitución. En realidad, nos ha tocado el turno a nosotros, pueblo manso y estabulado, cuyo himno debiera llamarse Todos los días lentejas. Viene el sacristán Arzalluz, le dice algo a su comadre, la comadre se le dice al boticario, el boticario se lo dice al alcalde y ya tenemos conversación en el pueblo. Como ahora no hay conversación moderna sin estadísticas, además hacemos estadísticas sobre lo que dice el sacristán. Es para lo que sirven las estadísticas en este país: para ver lo que ha dicho el sacristán. No vaya usted a pensar que sirven para ver si ha mejorado la calidad de la enseñanza, el nivel de corrupción, el sentimiento de igualdad de los ciudadanos y cosas del estilo, no: sirven para saber si lo que ha dicho el sacristán está bien o está mal, aparte de para saber qué narices dice, porque no se le entiende, harto como está de beberse todo el vino de misa. Por ejemplo, le monta una manifestación al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y él dice que no presiona a nadie. Después amenaza con una rebelión y denuncia manipulaciones de la Justicia. ¿Qué hacemos los demás? Pues los demás hacemos estadísticas para ver si la gente está de acuerdo con algo que se le ha ocurrido a uno.

Ahora bien, y por poner ejemplos del común acervo, la población española ha crecido tres millones en tres años a causa de la inmigración, y desconocemos los planes para encajar ese nuevo paisaje humano en la vida social; un setenta por ciento de las ayudas a la investigación no ha podido repartirse este año y seguimos ahí abajo en el I+D; el índice de fracaso escolar es el más alto de Europa; la industria editorial arrastra una crisis en el último año semejante a la peor, la de los años 70; el índice de criminalidad y de malos tratos a mujeres se ha disparado; los precios del suelo se han ido a las nubes; la economía sumergida ya va por el treinta por ciento..., ¿y qué hacemos nosotros? Pues nosotros hacemos estadísticas para ver qué piensa la gente de lo que dice el sacristán harto de vino y para saber qué narices dice.

Es natural. Resulta más sencillo discutir temas de vecinos durante un siglo que ponerse a pensar un cuarto de hora. Tiene la ventaja añadida de que no te quedas solo, ya que los temas de vecinos se debaten a grandes voces y en mucha compañía, y a poco que aciertes estás saliendo en los periódicos diez o doce lustros. Como por lo general no hay modo de que te interesen si mantienes la sobriedad, son un estímulo para acercarte al espirituoso mundo de la hostelería y decidir de una vez por todas si el Rioja se ha puesto a la altura del Bordeaux. Enhorabuena, porque es todo lo que vas a decidir.

© 2008 Alejandro Gándara

Tres Tristes Tigres