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Etiquetas: Columna, ABC

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Literatura de cajetilla

Alejandro Gándara

13/10/2003

Lo mejor de las esquelas que ahora ilustran las cajetillas de cigarrillos es que podrían servir para un curso de análisis de textos o de crítica literaria. Lo peor, las conclusiones a las que se llega por ese camino.

Hoy mismo acabo de comprar una (espero, querido lector, que me perdone: en el fondo no soy tan malo, ni éste es el primer paso hacia la violencia doméstica) en la que reza lo siguiente: Fumar puede matar. (Por el otro lado: Fumar puede dañar el esperma y reduce la fertilidad). Después de mucho pensarlo, no he descubierto adonde quiere ir a parar el autor, ni tampoco qué lógica difusa ha penetrado en su cerebro hasta dejarlo irreconocible desde el punto de vista artístico.

Que se sepa, en esta vida no van anunciándose a toda esquela las cosas que pueden matar. Uno lo entendería más de las cosas que positivamente y sin lugar a dudas matan. Imaginemos la mayonesa. Ahora imaginemos la mayonesa con una etiqueta mortuoria en la que diga: la mayonesa puede matar. Nada más chocante, pero tampoco nada más cierto. Coja usted un bote de mayonesa, destápelo y abandónelo en un sitio calentito durante seis o siete semanas. Luego, prepare usted para la familia una ensaladilla rusa y comprobará los efectos de la salmonellosis. Ciertamente, alguno de los parientes más resistentes o con más defensas, sobrevivirá. Quizá no sobreviva ninguno, pero esto no viene al caso. Al caso viene que la mayonesa puede matar. No sólo eso: ingiera todos los días un buen bote de mayonesa, aunque sea fresca, y veremos cuánto dura (usted).

Si nos fijamos un poco, esto también les pasa a las bañeras. Si usted se mete en una con un ligero grado de cocción alcohólica o cierta falta de atención hay posibilidades de que sufra un accidente y de que ese accidente sea mortal. De modo que las bañeras también pueden matar y deberían estar obligadas a exhibir la correspondiente esquela. Lo que vale para la mayonesa y las bañeras vale para al menos la siguiente lista: escaleras, trabajo, matrimonio, divorcio, paseo bajo aleros, alcohol, hijos adolescentes, investigador científico subvencionado por el Ministerio, tostarse al sol, votante de la Comunidad de Madrid, hincha de fútbol, oficinista sedentario, mujer, optimista, misionero, aficionado a las tapas..., y la que te contaré. Por cierto, ¿hablamos del automóvil? Porque ahí si que luciría de verdad una buena esquela, y nunca con mayor razón.

Esto, por el lado negativo, o sea, por la insuficiencia de esquelas en el panorama de nuestra vida. En cambio, por el lado positivo, hay que destacar el hecho de que la ciencia, la industria y la administración pública compartan sus dudas con nosotros y nos enseñen el camino de la incertidumbre como Sócrates nos enseñó el de la dialéctica. Nos muestran la posibilidad y rechazan el dogma. ¿Más tranquilos?

© 2008 Alejandro Gándara

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