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Etiquetas: Columna, ABC

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Medem y día sin coches

Alejandro Gándara

23/9/2003

En la presente semana se promulgó en Madrid el día sin coches y en las mismas fechas Julio Medem presentó La pelota vasca, cosas que no estarían relacionadas si no mediara entre ambas el talento de este columnista. También podría mediar Schopenhauer, que escribió aquel librillo que se titulaba poco más o menos El mundo como voluntad y representación. El día sin coches se argumentaba de la siguiente manera: yo anuncio un día sin coches, luego la gente deja el coche en casa. ¿Por qué? Porque yo lo anuncio. Si ustedes se fijan en la argumentación, se fijarán también en que mi deducción es intachable. El anunciante, por otra parte, no solamente estaría de acuerdo, sino que además podría explicar el mundo en términos de que si tú te propones algo no hay ninguna razón para que la realidad no te corresponda. Es lo propio de ese concejal de tráfico y medio ambiente que todos llevamos dentro (por cierto, que el de Madrid me cae muy bien). Vamos a Julio Medem. El chaval realiza un documental sobre la sociedad vasca y hay gente que se queja. Dice el chaval: "Los que se quejan son precisamente los que no han querido aparecer". Ya ves. El propósito del chaval era hacer el documental y, por tanto, lo hizo. Hasta ahí podría ser comparado con un concejal de tráfico y medio ambiente. Anunció su propósito de hacer un documental y en consecuencia el documental no podía dejar de hacerse.

Desgraciadamente, la realidad fue mostrenca. Peor para la realidad. La gente no deja los coches y la sociedad vasca no se siente representada. Ciertamente, la gente no tiene que dejar los coches por el hecho de que lo anuncien , ni la sociedad vasca sentirse representada por el hecho de que un chaval decida hacer un documental. De acuerdo, pues, en lo importante. Lo único discutible serían las justificaciones que sobrevinieron. El concejal de tráfico y medio ambiente (el verdadero, no el que todos llevamos dentro) apostilló que habría que intentarlo hasta que los ciudadanos tuviéramos una visión distinta de la ciudad. Su propósito, no confesado con anterioridad, era por tanto visionario. En cuanto a Medem, su propósito, sí confesado con anterioridad, era hacer un documental sobre la sociedad vasca. Dado que mientras hacía un documental sobre la sociedad vasca, una parte de la sociedad vasca le dijo que no intervendría, al chaval no se le ocurrió ni de lejos la posibilidad de no hacer el documental, dado que lo uno no tiene que ver con lo otro. Cuando yo era reportero, la carencia de información equivalía a que no había reportaje. Éste no es el caso. Del mismo modo en que si coges el coche en un día sin coches eso no tiene nada que ver con la concejalía propulsora, si haces un documental sobre la sociedad vasca sin sociedad vasca eso no tiene nada que ver con Medem. O sea que en el fondo, puestos a pensar un poco, lo que todos llevamos dentro no es únicamente un concejal de tráfico y medio ambiente, sino también un artista. Más no se puede pedir, y la columna lo deja demostrado.

© 2008 Alejandro Gándara

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